viernes, 19 de septiembre de 2008

Google Chrome

Desde el pasado 3 de septiembre hemos tenido la oportunidad de probar Chrome, el nuevo navegador que ha lanzado Google para competir con Explorer y Firefox. Aunque de momento sólo está disponible la versión de Windows (se están desarrollando versiones nativas para Linux y Apple), ya hay tutoriales en internet para poder compilarlo y probarlo en el pingüino y la manzana.

Lo primero que nos extrañará al abrir el navegador es sin duda su simpleza, con una simple barra de pestañas y otra de direcciones, con casi toda la pantalla disponible para la información que solicitemos. Esta barra de direcciones (llamada "Omnibox"), incorpora alguna de las múltiples novedades que trae la aplicación, ya que no sólo sirve para teclear la ruta de la página a la que queremos acceder, sino que también podemos introducir palabras de búsqueda o revisar las webs que hemos visitado a modo de historial, de forma más extensa que en Firefox. Otras de las muchas novedades que posee la aplicación son, entre otras, la que nos permite navegar por páginas de forma anónima, sin que se guarde ninguna información en nuestro equipo, cosa bastante útil si estamos en un cyber y tenemos que revisar la cuenta corriente, por ejemplo; la posibilidad de guardar un enlace a una página y abrirlo como si fuera una aplicación con su acceso directo, sin la barra de pestañas ni de direcciones, o en menor medida, el uso de estándares web (esperemos que Microsoft se dé cuenta de que no puede luchar con Google y Mozilla a la vez y los implemente él también en sus futuras versiones), una página de inicio con accesos a nuestras páginas más visitadas, un inspector DOM, el administrador de tareas, etc. Aún así, las mayores ventajas del navegador son sin duda su gestión de memoria y su velocidad. Con respecto a lo primero, cada pestaña y programa que usemos navegando, se gestiona de forma independiente, por lo que si se nos cuelga alguna página, podremos cerrarla y seguir navegando en las demás, no como en sus competidores, en los que había que cerrar el programa y volver a abrirlo, con las consiguientes pérdidas de información. Con respecto a lo segundo, su mayor ventaja, nos encontraremos que las páginas nos cargan más rápido, en cierto modo por la ya comentada gestión de memoria, por su motor gráfico y en gran parte por su versión especial de JavaScript, llamada V8. Ésta versión, aunque de momento podamos encontrar algunas páginas en las que no se nos ejecute alguna instrucción o dé algún fallo, acelera enormemente la gestión de los scripts (JavaScript, Ajax), por los que al acceder a las páginas más pesadas será donde más apreciemos ese aumento de velocidad.

Aún así, no es oro todo lo que reluce, y Chrome también tiene sus defectos. Además de los ya comentados errores al cargar algunas instrucciones JavaScript que pueden hacer que se nos cuelgue la pestaña o que no podamos acceder a algunas funcionalidades de la web, echamos muy en falta los complementos o extensiones que tan bien han funcionado en sus competidores y que seguramente Google incorporará a su aplicación en futuras versiones. Como añadido, aunque no sea un defecto, cabe decir que Firefox ha reaccionado y ya ha anunciado que en la versión 3.1 de su navegador incluirá el motor de JavaScript TraceMonkey, que es incluso más rápido que el ya comentado V8 de Chrome.

Para empezar, como punto de partida, podemos decir que Chrome es una aplicación que hay que probar, muy recomendable, ya que aunque todavía haya webs que remaquetar o que nos den algún problema de uso, incorpora bastantes novedades, mejoras en cuanto a funcionalidad, consumo de memoria y velocidad y tiene muy poco tiempo de vida, por lo que podemos esperar que muy pronto tengamos actualizaciones que nos hagan pensarnos mucho qué navegador tener en nuestro ordenador como predeterminado.